Hoy – Noche
Querida J.
Te he pensado un montón. Hoy viendo a L. recordé tus palabras. He estado leyendo al señor Pierre Bourdeau, quien hace una disección muy interesante del gusto, de por que nos gustan las cosas y de como adquirimos nuestros gustos. Pues pienso ahora aquí mientras hago mi cena que yo podría hacerle al asunto y decirle a M que si, que se meta en mi cabeza y que sea mi musa y que le devuelva el color a mi sangre. Pero sería injusto, conmigo y con ella. Porque la verdad es que no quiero que se meta en mi cabeza, ni veo como puede ser mi musa, ni mi sangre tomaría color si ella estuviera a mi lado. La verdad es que tenemos un problema de gusto.
Que maldición, porque M es una persona muy valiosa. Y recuerdo tus palabras, total quien soy yo para exigir alguien como L. Tal vez debería simplemente conformarme, me digo repulsivamente. M está ahí, pero no estará para siempre.
Pero quiero mi L. Me gusta. La quiero. El abismo que nos separa es insondable pero la quiero. La distancia que nos separa es gigantesca pero la quiero.
Quisiera, mi querida J y mi querido universo, que tantas mañanas de Aikido me hagan llegar al fondo del asunto y hacerme ver lo que es verdad.
Pero bueno, no te aburro más. Te quiero y te extraño.
Un abrazo, X.
Hoy – Manaña
Querida F.
Hoy me tomé un jugo por vos. Saliendo de donde siempre nos vemos subí unas manzanas, doblé la esquina y pedí un vasito. La de los jugos no fue nada amable, apenas si me sirvió y me cobró. Supongo que tengo que ir con vos si quiero que el mundo sonría. La diligencia duró como un minuto, y luego me fui a seguir el día. Sigo sin encontrar lo que buscamos la otra vez – pero soñar no cuesta nada. Algún día va y aparece un buen desayuno que se pueda disfrutar.
Quería que supieras que hoy me tomé un jugo por vos. Pero no quería que lo supieras, por eso escribo acá.
Un abrazo, X.