Memory I - de cómo reprimir la emoción
Edad: como unos 10-12 años.
Lugar: el colegio.
Situación: enfrentado, como tantas veces, con un enemigo que siempre ha sido más fuerte y más sabio: las matemáticas. Estoy resolviendo un problema sencillo, algún ejercicio de álgebra no muy difícil, pero que para mi es un obstáculo insuperable. Hasta ese momento. En mi silla verifico el resultado y concluyo que el ejercicio está bien. De mi se apodera una emoción infantil, desbordada, y prácticamente gritando salgo a abrazar a mi mejor amigo. Un simple momento de felicidad, cortado por la expresión desaprobatoria y preocupada y las palabras frías de mi profesor: “pilas con eso”.
Resultado: Vuelvo a mi silla turbado y extrañado, y con la semilla en mi cabeza de la convicción de que está mal expresar la alegría abrazando a los amigos. Retrospectivamente confirmo, en otros recuerdos como este y en mi vida ahora, que dicha semilla germinó y se convirtió en una planta fuerte y resistente.